07 julio 2004

Y en el último trago me besas



CUANDO introduje el cd de la antología de Chavela Vargas para que iTunes lo codificara, iTunes comenzó a extraer la información: el nombre de la canción, la duración, la artista, el autor... Todo salvo el género. iTunes no pudo saber de qué género se trataban las canciones de soledad, desamor y alcohol de Chavela Vargas, así que el programa, en un atisbo de inteligencia impropio de un programa, terminó concluyendo que el género de Chavela es 'inclasificable'. Por una vez un dato en una base de datos no se pone por poner.

Tómate esta botella conmigo
y en el último trago nos vamos
quiero ver a qué sabe tu olvido
sin poner en mis ojos tus manos

Tómate esta botella conmigo
y en el último trago me besas

09 junio 2004

Mario es un gran amante de la música



Se podría decir que Mario ama realmente la música, por eso no se pierde un concierto de su cuarteto preferido de cuerda. Todos los sábados por la tarde tocan. Mario se sube a su Seat Ibiza y se dirige al centro. Deja el coche en el parking y toma asiento. Se sienta tan cerca que casi podría tocar por ellos. Los intérpretes (3 mujeres y 1 hombre) ya conocen a Mario. Es su espectador preferido. Antes de comenzar, incluso le dedican una breve mirada. Hasta la violoncelista le dirigió una vez una sonrisa y en Navidad le dedicaron un minueto. Cuando acaba el concierto, Mario aplaude de pie, con fuerza. Rara vez se ha perdido escucharlos, quizá algún día de lluvia. Pero lo peor no es el mal tiempo, sino la falta de formación de los espectadores en general, muy poco sensibles a escuchar el virtuosismo de los músicos, siempre pasando por delante, cargados de compras hasta arriba, gritando a sus niños que no crucen hasta que el semáforo se ponga verde. Pero a Mario no le preocupa lo más mínimo. Dejará un euro en la funda de un violín como siempre y volverá la próxima semana: le han prometido una pieza de Dvorak.

03 junio 2004

Mi prima Montse



EL DÍA 3 fue el cumpleaños de mi prima Montse. Cuando yo tenía 6 años y ella 5 decidimos fumarnos un cigarro debajo de la cama. Nos lo pasábamos el uno al otro. Cada vez que chupaba el Winston decía auh porque echaba atrás la cabeza y los ganchos del somier se le enredaban en el pelo y le tiraban. Al final, salimos de debajo de la cama y decidimos dejar el tabaco. Ella parecía Einstein.

25 mayo 2004

Minkowsky



EL HOMBRE de enfrente no deja de mirarme. El caso es que me resulta familiar. Quizá coincidimos en otro viaje. Al fin y al cabo debe de ir al mismo lugar que yo. Seguramente hace este mismo viaje a menudo, como yo. No sé si saludarle, porque no sé de qué le conozco. Debo de haber coincidido con él en algún lugar en otro tiempo. Puede que sea yo mismo y que la coincidencia no sea sólo el lugar sino también el tiempo. Así que o soy yo o es Minkowsky.