16 julio 2009

Afiches

Cartelera de anuncios, (C) pablodf cno licencia CreativeCommonsTe entregan la vida como si te entregaran un muro. Es un muro vacío donde los sucesos y los sentimientos son afiches. Colocas el primer afiche (la mano de tu madre al cruzar la calle), pintado con letra en tenguerengue de color rojo fresa, amarillo sol. Y luego los afiches se van llenando de palabras, de imágenes (la foto de esa chica, el accidente de moto). Cada vez los afiches son más complejos. Normalizas palabras, modelos, anuncios. Dejas espacio para afiches de otros, incluso tapan tus afiches con los suyos. En tu muro, las palabras del pasado se mezclan con las del presente en un yo colectivo. A veces, del peso se descuelgan unos cuantos, y te encuentras viejos afiches (tu hijo nació por la tarde, amaneciste con ella, se murió tu amigo, aquella noche en Bairro Alto, perdidos en Venezia). A veces te gustaría volver atrás, al muro vacío, pero sigues poniendo afiches. Esta mañana he vuelto a pensar que un día se despegarán todos, así que he pintado tu cara en un papel (rojo fresa, amarillo sol), he puesto tu nombre con letra en tenguerengue y lo he pegado, justo antes de mi abrazo.

02 julio 2009

Los años de joda de Aníbal

Aníbal se instaló en Colegiales
y colgó sus años de joda de un clavo
que atravesó en la frente de su esposa

Vendía muebles usados de oficina sobre Juan B. Justo
y accedió a un crédito de 30.000 dólares
al 15,4 % anual para un coqueto dos ambientes

Su mujer era una azafata veterana en decadencia
hacía buenos daikiris mantenía la boca cerrada casi todo el tiempo
y tenía un chihuahua llamado Johnatan
que sufría una especie de sarna y era totalmente ciego

Tenían una moderna cocina
horno autolimpiante, toda la bola
Aníbal manejaba un Duna 92
Eran tan felices

Una noche Aníbal volvía del trabajo y paró en la YPF
Cargó cuatro litros de nafta en un bidón
y un tubo de fernet que se tomó en el coche

Fue a su casa empapó todo bien y le prendió fuego
Estacionó en frente cagándose de risa mirándola arder
rojo Independiente y naranja Sai Baba
Despues Aníbal puso una FM hitera
y agarró la Panamericana rumbo al Norte
Nunca había aguantado a ese perro



25 noviembre 2008

Por culpa de Yoko


El año pasado por estas fechas, dos antiguas compañeras actrices y yo empezamos a plantearnos poner en escena una obra. Yo les conté una idea basada en música de The Beatles y les gustó. Fueron participando para perfilar y de ahí saló Por culpa de Yoko. Unos meses después hicieron la propuesta a su compañía, Jácara Teatro, para producirla. La obra hizo algunas funciones previas de rodaje y se estrenó este noviembre en la Muestra de Autores Españoles, una muestra que organiza el Ministerio de Cultura en coproducción con instituciones valencianas. Jácara comienza gira en enero y estará en el Teatro Talía, uno de los teatros de la Generalitat Valenciana entre el 4 y el 14 de febrero.

Por culpa de Yoko cuenta la historia de cuatro mujeres deciden enfrentarse a todo y se encierran en la fábrica donde trabajan hasta que les paguen o las echen. En ese encierro nos descubren su visión de la vida, su pasado y sus secretos.

21 noviembre 2008

Viva Castilla La Vieja

Recibo una llamada. Me preguntan si a ese teléfono responde Francisco Sanguino. Llaman desde Valladolid. Debe de ser una multa por aparcar mal, pienso. Pero si yo nunca he estado en Valladolid... Me preguntan si soy el autor de la obra Incertidumbre. Respondo que sí. Me preguntan si me presenté al premio Fray Luis de León de Teatro, de la Junta de Castilla y León. Querrán devolverme los ejemplares, no sé si decirles que se los queden para reciclar, pienso yo. Me informan que el jurado ha fallado y mi obra ha sido la ganadora del Premio Fray Luis de León en la modalidad de teatro. Inmejorable ocasión para conocer Valladolid.

Incertidumbre cuenta la historia de un hombre frente a su última etapa en la vida, su consuelo leyendo física cuántica y su relación conflictiva con su hija, sumida en los problemas vitales y profesionales propios de su generación. La escribí hace tiempo y la guarde en la carpeta "teatro". Nunca pensé que esa obra me llevaría a Valladolid.

04 junio 2008

Lubitsch para los malos tiempos

Cuando ella se sumerge y no quiere salir, deja en su lugar una muñeca de plástico que le guarda cierto parecido, una muñeca que mira a ninguna parte, con las rodillas rayadas con boli bic y vestida de enfermera. Pero no consigue engañarme. Yo me siento al lado de la muñeca, pero la extraño a ella: no tiene su piel ni los ojos tan grandes, ni gime cuando paso mi mano por su espalda cuando amanece. La muñeca no habla, ella sí: cuando ella lo hace consigue que mi corazón crezca como sus orquídeas. He de bajar hasta las profundidades de su tristeza a suplicarle que salga. Y siempre la encuentro escondida en la habitación del desasosiego, solo iluminada por una pantalla. Siempre la encuentro recostada, agarrada a su cojín, viendo Cluny Brown. Le reconforta Lubistch. Se hace difícil conseguir que vuelva conmigo, no se puede competir con el toque Lubitsch. Reconozco que la entiendo. Y vuelvo con la muñeca y me siento a su lado y hablamos de todo, pero no entiende nada.

Cuando yo me sumerjo soy un pez en el acuario. Me gusta mover mi cola para mantenerme en el mismo lugar mientras ella, deformada por el agua, pasea de un lado a otro haciéndome el caso que se la hace a un pez. La tristeza produce sopor, así que tomo impulso y salgo de allí de un salto para caer al parqué. Muriel se acerca, me olisquea, ladra. Y ella llega hasta mí y me besa en mi boca de pez abierta con la punta de su lengua, para que me convierta en príncipe de nuevo.

Te espero.