
Pero, al parecer, siempre es el mismo. La estadística la ofrece una encuesta del Instituto Nacional de Estadística. Además, ofrece un mapa con el porcentaje según comunidad autónoma. Las menos puteras son las más puteadas. Y viceversa.
La primera conclusión que se extrae de los resultados del cuestionario de la
Encuesta de Hábitos Sexuales del INE (usted mismo puede contar sus hábitos sexuales pulsando
aquí) y la noticia publicada por
El País, es qué comunidad es la más putera: las Islas Baleares.
A los baleares les siguen los asturianos y los gallegos, por ese orden. Es curioso: son los que tienen más fama de reservados, será porque lo hacen en un reservado. Curiosamente, las comunidades menos puteras son las más puteadas: Extremadura, Andalucía, Canarias... Que son, sin embargo, las comunidades más extrovertidas. La menos putera, Cantabria. Claro, siempre hace malo. Mirando el mapa, se demuestra que las putas viven según se mira España, a mano derecha. Un contrasentido. Y a mano izquierda, o son muy castos, o es que se van todos de putas a Galicia.
La verdad es que si eliminamos a los homosexuales y sumamos a los mentirosos, nos sale la estadística: uno de cada cuatro hombres se ha ido alguna vez de putas. Pero estoy convencido de que siempre se va el mismo. Uno de cada cuatro siempre llega tarde al trabajo, uno de cada cuatro va pidiendo adelantos al jefe, uno de cada cuatro está los lunes en el médico y te cuenta en los minutos del tabaco historias tipo "un finlandés se fue a urgencias con un consolador a la altura del colon. Me lo ha dicho un amigo de mi primo." Es ése que te señala el codo cuando le hablas de
spinning, la espalda cuando le hablas de
paddel, y el hombro cuando le hablas de
drafting. Parece que sólo entiende de
prostituting. Ese amigo, en realidad no es que le disguste el deporte o necesite un traumatólogo, en realidad es mallorquín y se va de putas todos los días.
Por eso, cuando los hombres vamos de cuatro en cuatro, al final siempre nos quedamos los mismos. Por eso, las cuadrillas de toreros son de cuatro, aunque maestro sólo hay uno. Y por eso en la
Copa Davis siempre hay uno que la jode.
Me he puesto a pensar cuál de mis tres amigos sería el que se iba de putas y acabo de darme cuenta de que todos nos dejábamos la piel en el campo, no faltábamos a un día de clase en la universidad, nos quedábamos en cada fiesta hablando de fútbol, y ahora nos levantamos cada día a las siete para subir la persiana. Será que siempre tiene que haber una excepción en las estadísticas. O será que somos de
Limpias, que está en Cantabria, y en el interior.